La ilusión religiosa del mundo

“Todo el que os quite la vida pensará prestar servicio a Dios” (Juan 16:2)

Conmemorando la fiesta del glorioso mártir San Jorge, la Iglesia lee el pasaje del evangelio de San Juan (15:17 – 16:2) en el cual Jesús preparó a sus discípulos con respecto a su salida inminente del mundo terrenal al Padre y también en respecto a la misión que tendrían que llevar a cabo.

El discurso de Jesús tuvo lugar después de la última cena. En ese discurso, Jesús llamó la atención de los discípulos sobre la divergencia radical en la actitud entre la de los discípulos y la del mundo. Esa divergencia se manifiesta en que el mundo se complace a hacer su propia voluntad mientras que los discípulos se ofrecen a hacer la voluntad de Dios.

Por ese fin, Jesús subrayó el hecho que el mundo aborrecerá a los mensajeros de Cristo “sin motivo”, en una actitud que parece religiosa, según la cual aquellos que le “quitarán la vida pensarán prestar servicio a Dios” (Juan 16,12). Esa actitud es prácticamente una ilusión religiosa, por la razón que, por una parte, ellos hacen su propia voluntad y, por otra parte, la identifican con la voluntad de Dios. Además, Jesús advirtió a sus discípulos del peligro que encontrarán evangelizando el mundo, subrayando dos puntos: el amor mutuo entre los discípulos (15,17), por un lado, y la participación de los discípulos del mismo destino del Señor, por otro lado, porque “no es el siervo mayor que su Señor”.

Pero esa preparación que hace Jesús a sus discípulos estaba relacionada con un consuelo, el del destino común que enfrentarán los discípulos en el mundo, sin olvidar también que compartirán la gloria. Jesús ofreció este consuelo a sus discípulos para que soporten las tribulaciones, vinculadas a la perseverancia y al amor mutuo a fin de alcanzar la voluntad de Dios de salvar al mundo.

Es cierto que la preparación de los discípulos fue necesaria para destacar la aptitud religiosa del mundo y su aceptación eventual del mensaje evangélico. Cristo, en su discurso, reveló que el mundo actuará con los discípulos de la misma manera que con Él. El mundo no solamente rechazará el mensaje evangélico sino también matará a los mensajeros, por razones religiosas.

Entonces el conflicto es inevitable para aquellos que quisieran cumplir la voluntad de Dios y evangelizar a los demás. Sin embargo, Jesús aseguró que la ilusión religiosa del mundo no puede reinar porque el Espíritu Santo que Él enviará dará testimonio de la verdad, así como los discípulos continuarán dando el mismo testimonio.

En ese sentido, ser del mundo o no ser del mundo se refiere a la actitud de complacer a la voluntad de Dios o no. En esa perspectiva podemos entender el testimonio de todos los santos, y particularmente de San Jorge. Por su martirio, San Jorge dió un testimonio verdadero de su fe a cada vez que intentaron de obligarle a complacer a la voluntad del mundo y su religiosidad. Él se negó, y se mantuvo firme siguiendo su compromiso de glorificar a Dios a través de las múltiples pruebas que tuvo que pasar.

Es particularmente ilustrativa la devoción popular cristiana con respeto a la persona de San Jorge, como discípulo verdadero de Cristo, no en el sentido que Dios le glorificó del poder de hacer milagros, sino por su perseverancia y su fialdad en su amor a Cristo y por hacer su voluntad.

Es natural que los cristianos honran a los amigos de Dios como San Jorge. Nos acercamos de San Jorge en su fiesta para agradecerle por sus oraciones y bendiciones y también para pedir fuerza y animo en seguir su ejemplo perseverando en la fe y en el testimonio a Cristo y la vida cristiana. Amén.

por S.E.R. Metropolita Siluan Muci