La Iglesia como fruto de la Resurrección y de Pentecostés

Domingo del Pentecostés (Juan 7, 37-52; 8,12)

“El que cree en mí… ríos de agua viva correrán de su seno”

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Aquél que el Espíritu bajó y posó sobre Él (Juan 1, 32) durante su predicación terrenal Él es Quien sopló el Espíritu el día de la Pascua, así también envió las lenguas de fuego el día de Pentecostés. Ese Espíritu mismo da testimonio, al pasar los siglos, que Cristo verdaderamente había resucitado de entre los muertos y nos convoca a ofrecer la lealtad y la fidelidad, por medio de nuestro testimonio a favor de la vida que brotó del sepulcro y está aún resplandeciendo en nosotros. Amén.

 

por S.E.R. Metropolita Siluan Muci