El compromiso y la disponibilidad de la Virgen María

"He aquí a la sierva de Dios, hágase en mi según su palabra"

El 25 de marzo celebramos la anunciación del arcángel Gabriel a la Virgen Maria acerca de que ella daría a luz a Nuestro Señor Jesucristo. Mediante este muy importante evento en la Iglesia, nos impresiona ver el compromiso y la disponibilidad que tuvo la Virgen Maria con respecto a Dios y a Nuestro Señor durante toda su vida.

De hecho, desde su niñez, se comprometió a ofrecer su virginidad a Dios. En esta perspectiva, el anuncio del arcángel Gabriel de que ella daría a luz un hijo le pareció como una falla en su compromiso. El mensajero, sin embargo, le aseguró que Dios respetaría su voluntad por intermedio del Espíritu Santo que la cubriría. En consecuencia, ella debería aceptar la calumnia que surgiría cuando se conociera que estaba embarazada y también sufriría la pena de muerte de acuerdo a lo que indica la ley judía para quienes quedan embarazadas sin antes casarse. Sin embargo, ella no tuvo miedo de nada ni tampoco de nadie, y se ofreció para cumplir la voluntad de Dios.

Por otra parte, la Virgen María demostró disponibilidad para aceptar no la gloria celestial sino las incomodidades como el viaje en invierno a Belén para dar a luz a Jesús, o la precariedad del pesebre para albergar la llegada de su hijo.
Además, su compromiso conoció muchas pruebas como la de la trágica decisión de Herodes de matar a Jesús y a los niños menores de dos años. Tuvo que huir a Egipto, de acuerdo a las órdenes impartidas por el ángel a José, para proteger a Jesús. De esa manera, vivió el exilio, la emigración involuntaria y la inseguridad material hasta el momento que pudo regresar a Nazaret.

Al final, la virgen Maria conoció el sufrimiento más grande al seguir no solamente todos los detalles de la pasión de su hijo y Dios sino también la ingratitud del pueblo y de los jefes judíos durante la semana santa. Tuvo que perdonar a aquellos que mataron a su hijo, aunque ellos mismos eran los beneficiarios de la bondad y del amor del Señor.
En pocas palabras, el compromiso y la disponibilidad de la Virgen Maria fueron ilimitados e incondicionales, probados a través muchas situaciones e incomodidades sufridas, sin esperar gloria ni prestigio. Fue un verdadero compromiso de fe y de amor. Su entrega fue total por su amor infinito, y sólo así, pudo soportar lo casi intolerable.

Hoy el compromiso de la Virgen y su disponibilidad son para nosotros una fuente de consolación y un modelo de vida a seguir. Dios la elevó a una altura máxima de gloria. Como Madre de Dios y también como nuestra madre, ella nos muestra, con el ejemplo de su vida, su cariño y su atención inmensa, y nos indica como seguir su ejemplo para alcanzar nuestro deseo de vivir una vida verdaderamente cristiana. Si pensamos en nuestra vida, en nuestra familia y en nuestra Iglesia, la disponibilidad a comprometernos nos fortalecerá para soportar los peores dolores y las más duras condiciones, por un lado, y nos abrirá un futuro construido por una determinación y una fe listas a enfrentar las dificultades, por otro lado.

En conclusión, compromiso y disponibilidad en un contexto cristiano se sintetizan en la respuesta de la virgen Maria al arcángel Gabriel: "He aquí a la sierva de Dios, hágase en mi según su palabra".
Ojala el modelo de la Virgen, nuestra madre y soberana, nos inspire a comprometernos para cumplir la voluntad de Dios en nuestra vida personal, familiar y eclesial, como esa voluntad se expresa en las condiciones que Él nos ofrece hoy y aquí. Amén.

+ Metropolita Siluan

por S.E.R. Metropolita Siluan Muci