Santos Mártires Tirsos, Leucios, Calínicos, Filemón y Apolonio

Los santos mártires Tirsos, Leucios y Calinicos sufrieron por Cristo bajo el dominio del Emperador Decio (249-251) en Cesare de Bitinia. San Leucios, habiéndole reprochado al Prefecto Cumbricius por su injusta persecución de los cristianos, fue ejecutado después de haber sido torturado. Su alma partió a los cielos en ese mismo momento. San Tirsos era solo un catecúmeno en ese momento pero sintió el llamado al martirio. Fue sentenciado a crueles torturas y tormentos después de rechazar el ofrecer sacrificios a los ídolos.  Citando las palabras del Profeta Jeremías (Jer 2:27) ridiculizó a los que adoraban maderas y piedras. Sus brazos y piernas fueron dislocados, le sacaron hasta los ojos y los dientes. Así fue llevado al templo de Apolo donde la estatua al verlo cayó y se desplomó en el suelo. El prefecto Cumbricius se enfureció al ver lo que sucedía y ordenó que debía morir. San Tirsos hizo la señal de la cruz y recibió el bautismo de sangre al morir por Cristo.

El sacerdote pagano del templo de Apolo llamado Calinicos viendo lo que había sucedido con Tirsos creyó en Cristo y confesó su fe en el Dios de Tirsos. Por confesar su fe fue decapitado y recibió la corona de los mártires.