Santos Mártires Menas, Víctor y Vicente

El Santo Mártir Víctor de Damasco era un soldado durante el reinado del emperador Marco Aurelio el Filósofo (161-180). Cuando el emperador comenzó una persecución contra los cristianos, Víctor se negó a ofrecer sacrificios a los dioses paganos. Tales sacrificios obligatorios eran una prueba de lealtad de un soldado a los dioses, al emperador y al Estado. El santo entonces soportó la tortura, pero pese a todos los tormentos permanecía ileso. Por el poder de la oración salió victorioso en su lucha contra un hechicero, quien a partir de ese momento renunció a la brujería y se convirtió a Cristo.

A través de las oraciones de San Víctor, de repente los soldados que habían quedado ciegos recibieron la vista. Al ser testigo del milagro realizado por el Señor a través de San Víctor, Santa Estefanía, la joven esposa cristiana de uno de los torturadores, abiertamente glorificó y confesó a Cristo, por lo que fue condenada a una muerte cruel: fue atada a dos palmeras dobladas en el suelo, que cuando se las soltó, arrancó y dividieron el cuerpo de la Santa. Tenía solo quince años.

El torturador ordenó que el santo mártir Víctor fuera decapitado. Esto sucedió en el siglo II en Damasco, donde sus venerables reliquias fueron enterradas.