Santo Profeta Habacuc

El Santo Profeta Habacuc, el octavo de los doce profetas menores, era descendiente de la tribu de Simeón, y profetizó alrededor del año 650 antes de Cristo. Él previó la destrucción del Templo de Jerusalén, la cautividad de Babilonia y el posterior regreso de los cautivos a su tierra natal. Durante la guerra con los babilonios, el profeta se retiró a Arabia, donde ocurrió el siguiente milagro: cuando llevaba comida a los segadores, se encontró con un ángel del Señor, y al instante por la fuerza del Espíritu fue trasladado a Babilonia, donde vio al profeta Daniel languideciendo en la cárcel. Los alimentos destinados a los segadores saciaron el hambre del agotado Profeta Daniel (Dan 14:33-37).

Tras el final de la guerra con los babilonios, el profeta Habacuc volvió a su tierra natal y murió en una edad muy avanzada. Sus reliquias fueron encontradas en la época del emperador Teodosio el Joven (408-450), junto con las reliquias del profeta Miqueas (que conmemoramos el 14 de agosto).

La cuarta Oda del Salterio (“Cuando el Profeta Habacuc supo el inalcanzable propósito divino…”) se basa en Habacuc 3:2-19.