San Teodoto Obispo de Cirenia

San Teodoto, nativo de Galacia, en Asia Menor, fue obispo de la ciudad de Cirenia en Chipre. Durante el tiempo de persecución contra los cristianos del emperador Licinio (311-324), San Teodoto predicó abiertamente a Cristo, pidiendo a los paganos que abandonaran la idolatría y se convirtiesen al Dios verdadero. Sabino, el gobernador de Chipre, ordenó que fuera arrestado y llevado a juicio.

Cuando se enteró de esta orden, el santo no esperó que los soldados llegaran a él, sino que inmediatamente fue al gobernador a decirle: “Yo, a quien ustedes buscan, estoy aquí. Me muestro aquí a fin de predicar a Cristo, Dios mío”.

El gobernador ordenó que el santo fuera golpeado sin piedad. Suspendido de un árbol, fue ultrajado con instrumentos cortantes y luego llevado a prisión. Cinco días más tarde San Teodoto fue presentado ante el gobernador, quien presumía que después de las torturas el obispo preferiría renunciar a Cristo, en vez de soportar nuevos sufrimientos.

Sin embargo, San Teodoto no dejó de predicar a Cristo y por ello fue torturado y casi muerto arrojado en la cárcel.

Durante el reinado de San Constantino el Grande, los cristianos obtuvieron la libertad de confesar su fe, y muchos confesores fueron liberados, entre ellos San Teodoto. El santo volvió a Cirenia y después de dos años de pacífico servicio como obispo se durmió en el Señor en el año 326.