Nuestros Padres entre los Santos Anfiloquios Obispo de Iconica y Gregorio Obispo de Agrigento

San Anfiloquios, Obispo de la ciudad de Iconio, nació en Cesarea de Capadocia, una ciudad que ha dado al mundo algunos de los más grandes Padres y Maestros de la Iglesia Ortodoxa. San Anfiloquios fue primo hermano de San Gregorio el Teólogo y amigo íntimo de San Basilio el Grande. Fue discípulo de ellos y los imitó en el pensamiento pastoral.

Anfiloquios luchó arduo por Cristo, vivió en el desierto como un estricto asceta por casi cuarenta años hasta el tiempo en el que el Señor lo llamó a cumplir un cargo jerárquico. En el año 372 el Obispo de Iconio murió y los ángeles del Señor aparecieron en visión tres veces a San Anfiloquios diciéndole que debía ir a Iconio para asumir el cargo de Obispo. La tercera vez que el ángel se le apareció lo condujo a la iglesia más cercana donde la asamblea de ángeles consagró a Anfoiloquios como Obispo.

El santo, regresando a su celda, se encontró con siete obispos quienes lo buscaban por mandato de Dios para establecerlo como Arzobispo de Iconio. San Anfiloquios les dijo que ya había sido consagrado al episcopado por los ángeles.

Por muchos años San Anfiloquios sirvió al rebaño que Dios le había encomendado en Iconio. Las oraciones de este justo eran tan intensas que le pedía al Señor que sanara las heridas físicas y espirituales de su rebaño. El sabio Arzobispo, que poseía los dones de la escritura y de la retórica, enseñó incansablemente la piedad a sus fieles. Como un estricto teólogo ortodoxo, San Anfiloquios enfrentó las herejías arrianas y eunomianas. Participó en el Segundo Concilio Ecuménico (381), y encabezó la discusión contra la herejía de los macedonios. Cartas y tratados de San Anfiloquios son conservados hasta el día de hoy. Los mismos tienen un profundo mensaje dogmático y apologético. El Santo Obispo de Iconio durmió en el Señor el año 394.