Nuestro Venerable Padre Jenofonte y su esposa María

San Jenofonte, su esposa Maria, y sus hijos Arcadio y Juan, eran respetados ciudadanos de Constantinopla que vivieron en el siglo V. A pesar de sus riquezas y posición, se distinguieron por su simplicidad de alma y calidad del corazón. Deseando dar a sus hijos Juan y Arcadio una educación más completa, los enviaron a la ciudad de Beirut.

Por la divina providencia la nave en la cual ambos hermanos navegaron fue arruinada. Las olas tiraron a los hermanos en diversos lugares. Afligidos en la separación, los hermanos se dedicaron a Dios y se hicieron monjes. Los padres no tuvieron durante mucho tiempo ninguna noticia de sus hijos y presumieron que estaban muertos. Jenofonte, sin embargo, ya absolutamente viejo, mantuvo una esperanza firme en el señor y consoló a su esposa Maria, diciéndole que no entristeciera, sino creyera que el Señor miraría a sus hijos.

Después de varios años los padres hicieron un peregrinaje a los santos lugares, y en Jerusalén encontraron a sus hijos, viviendo en ascetismo en diversos monasterios. Los padres alegres dieron gracias al Señor por haber juntado a la familia nuevamente.

Los santos Jenofonte y María fueron a separados Monasterios a dedicarse a Dios. Los monjes Arcadio y Juan, tomando la licencia debida, fueron a vivir al desierto, en donde después de largo y arduo trabajo ascético fueron glorificados con los dones de hacer milagros y el discernimiento.