Nuestro Padre entre los Santos León, Obispo de Catania

San León vivía en el pueblo de Catania, al pie del volcán Monte Etna, como buen pastor y maestro compasivo del pueblo. Se preocupaba grandemente por los enfermos y los pobres. Su celo por la fe era tan grande como su compasión por los necesitados. Cierto día apareció en Catania un mago llamado Heliodoro, que engañó al pueblo con varias ilusiones y desmoralizó a la juventud. Este entró una vez a la iglesia durante los oficios Divinos, y comenzó a hacer sus trucos. San León se le acercó, lo ató a un extremo de su omoforio y lo llevó al mercado de la ciudad. Allí, León ordenó que se encendiese un gran fuego, y cuando este ya ardía, se paró en medio del fuego y haló a Heliodoro a las llamas. Heliodoro fue consumido por completo, pero León quedó vivo e ileso. Todos los que fueron engañados por Heliodoro, y que lo consideraban como un ser divino, fueron avergonzados. El compasivo y celoso León se hizo famoso a través del reino entero como un gran taumaturgo que ayudaba al pueblo con sus radiantes milagros. Cuando León terminó su curso terrenal, tomó habitación con el Señor, y de sus reliquias fluyó mirra sanadora. Murió en el siglo VIII d. C.