El Metropolita Pablo de Alepo cantando el himno del arrepentimiento del período de preparación a la Gran Cuaresma

¡Ábreme las puertas del arrepentimiento, Oh Dador de la vida! Porque, de madrugada, mi alma se apresura hacia el Templo de Tu Santidad, acercándose en el templo de mi cuerpo, enteramente profanado. Pero, como eres Compasivo, purifícame por la compasión de Tus Piedades.